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1 junio, 2017

SSD, presente y futuro del almacenamiento

INTRODUCCIÓN

La tecnología de soportes magnéticos, desde los antiguos floppys a las más modernas unidades de disco duro, han sido dominantes en el panorama del almacenamiento informático.

Estos soportes basan su funcionamiento en discos girando a gran velocidad en los que se realizan las operaciones de lectura y escritura, y actualmente tanto su relación capacidad/coste como su amplia implantación los convierten en la principal opción en cuanto a la conservación de los datos.

Tecnología de estado sólido

Los discos SSD se apoyan en componentes de estado sólido en lugar de componentes mecánicos. Estas celdas de memoria se conectan con los actuales equipos informáticos mediante los mismos interfaces que usan las unidades mecánicas para garantizar su compatibilidad (SATA II, SATA III…) pero también cuentan con interfaces desarrollados específicamente para satisfacer sus requerimientos, como el nuevo M.2 o SATA Express.

Ventajas de la tecnología SSD

La más llamativa por supuesto es la superior velocidad de operaciones de lectura/escritura por segundo, o hablando claro, la rapidez. La diferencia con respecto a los discos duros tradicionales puede llegar a ser de varios órdenes de magnitud, sobre todo en transferencias cortas y aleatorias de datos. En la mayoría de los casos la diferencia de rendimiento entre un equipo que tiene su SO (sistema operativo) instalado en un SSD frente al mismo instalado en un disco duro tradicional es tan grande a favor del SSD que parecerá que se están comparando equipos de generaciones distintas.

Otra de las ventajas a mi juicio más interesantes, y que a menudo es pasada por alto, es la superior resistencia de las unidades SSD frente a sus antecesores magnéticos. Tradicionalmente los discos duros HDD han sido considerados muy frágiles en relación con impactos, temperaturas y condiciones adversas en general. Los nuevos discos SSD son resistentes a caídas que inutilizarían cualquier disco duro convencial, aguantan un rango de temperaturas que roza lo extremo y en general son insensibles a cualquier ambiente adverso por la mencionada ausencia de componentes mecánicos.

Por último cabe destacar que, en parte debido a lo expuesto en el punto anterior y también por características intrínsecas de la tecnología utilizada en los chips NAND de los SSD, la fiabilidad y vida útil de estas unidades es elevadísima, en muchas ocasiones mejorando la de las más modernas unidades de disco duro.

Los inconvenientes

Citaré en este apartado y por ser el principal escollo a salvar a la hora de dar el salto a tecnología SSD el coste por GB de almacenamiento. Actualmente podemos decir de forma aproximada que un gigabyte de datos contenidos en un SSD cuesta cuatro veces más que el mismo espacio almacenado en un HDD convencional, y aunque la tecnología SSD se ha abaratado en los últimos años, también los fabricantes de HDDs se esfuerzan por abaratar su tecnología.

Poco más podemos decir en contra de estos dispositivos, quizás mencionar que, en parte debido al alto coste mencionado antes y a la relativa juventud del desarrollo de la tecnología, no es posible aún para un disco SSD alcanzar la capacidad máxima que ofrecen los HDDs a día de hoy.

En el hogar y en la empresa

Teniendo en cuenta el contenido del artículo, no puedo sino recomendar el salto a tecnología SSD en el entorno del hogar o de los equipos de usuario. Un disco SSD aceleraría el rendimiento del equipo de forma exponencial, aumentaría la fiabilidad y robustez de los datos contenidos en dispositivos propensos a sufrir accidentes, como ordenadores portátiles, y siempre se puede complementar en caso de tener necesidad de almacenar una gran cantidad de datos bien con almacenamiento en la nube o bien con dispositivos externos, que gracias a estándares como USB 3.0 permiten velocidades similares a los discos mecánicos que anteriormente estarían instalados de forma interna en los equipos.

En el entorno empresarial, más concretamente para centros de datos o servidores por poner un ejemplo, encontramos que estos sistemas actualmente se encuentran instalados en entornos seguros y controlados, no siendo tan necesaria la mayor resistencia de las unidades SSD. Además, debido a la ingente cantidad de datos que previsiblemente se manejarán, es eficiente para la empresa mantener el coste por GB al mínimo, y probablemente se opten por soluciones RAID de discos duros tradicionales para obtener una gran capacidad de almacenamiento, redundancia de datos y también cierto incremento de velocidad. No obstante, también estos equipos pueden beneficiarse de los discos SSD, en una suerte de solución híbrida que permita que tanto el SO como soluciones informáticas que precisen de mucho ancho de banda funcionen bajo esta tecnología y el almacenamiento de datos puro se base en tecnología de soporte magnético convencional.

Lo que viene

Es de suponer que la tecnología de estado sólido se convertirá a medio plazo en el principal medio de almacenamiento en equipos informáticos dada su superioridad neta con respecto a los HDD y a su gran margen de desarrollo, pero ambas tecnologías aún deberán coexistir durante un buen número de años y es una buena decisión a nivel de TI combinar ambas para aprovechar sus puntos fuertes.

 

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ANEXOS

Interior disco duro convencional

Interior de un disco duro convencional

Disco SSD sin su cubierta externa

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